El mal de altura es el principal riesgo para la salud en un viaje a gran altitud, y lo más eficaz que puedes hacer es ganar altura poco a poco. El NHS indica que puedes sufrir mal de altura por encima de unos 2.500 metros y que es más probable si viajas o subes a gran altitud rápidamente. Los CDC añaden que cualquier viajero no aclimatado que vaya a dormir a 2.450 metros o más corre riesgo. La mayoría de los casos mejoran con descanso en uno a tres días, pero puede convertirse en un peligro para la vida y requerir tratamiento.
Datos clave
- El riesgo empieza a unos 2.500 metros (NHS); los CDC consideran en riesgo a cualquier viajero no aclimatado que duerma a 2.450 metros o más.
- Los síntomas suelen aparecer entre 6 y 10 horas después de llegar a la altitud.
- Síntomas principales: dolor de cabeza, pérdida de apetito, náuseas o vómitos, cansancio, mareos, dificultad para dormir.
- Descansa a la misma altitud; los síntomas suelen mejorar en 1 a 3 días.
- Si los síntomas empeoran o no mejoran después de 1 día, baja 300 a 1.000 metros.
- Busca ayuda médica de inmediato si hay confusión, problemas de equilibrio, alucinaciones, falta de aire en reposo, tos con esputo espumoso o con sangre, piel, labios, lengua o uñas azules o grises, o somnolencia extrema o dificultad para despertar.
A quién afecta
El mal de altura puede afectar a cualquiera que suba a gran altitud, incluidos los viajeros en buena forma y entrenados. Los CDC señalan que el entrenamiento y la forma física no influyen en el riesgo, que los niños son tan susceptibles como los adultos y que las personas mayores de 50 años tienen un riesgo ligeramente menor. La susceptibilidad es en parte genética y no existe una prueba sencilla de cribado para predecirla. El sexo del viajero influye mínimamente, si es que influye, en la predisposición. El objetivo para el viajero podría no ser evitar todos los síntomas del mal de altura, sino no pasar de una enfermedad leve, evitando así cambios de itinerario o la necesidad de asistencia médica o evacuación. No puedes sufrir mal de altura en el Reino Unido.
Cómo respondiste a la altitud antes es la guía más fiable para futuros viajes, pero solo si la altitud y el ritmo de ascenso son similares, y aun así no es infalible. Los viajeros que se han adaptado con éxito a una altitud corren riesgo al pasar a dormir a altitudes mayores, sobre todo si la ganancia de altitud es de 600 a 900 metros. Los CDC enumeran destinos comunes de gran altitud como Cusco en Perú (unos 3.350 metros), La Paz en Bolivia (unos 3.650 metros), Lhasa en el Tíbet (unos 3.700 metros), el campo base del Everest en Nepal (unos 5.400 metros) y el Kilimanjaro en Tanzania (unos 5.900 metros). El NHS también menciona el Everest, el Kilimanjaro, algunos lugares de los Alpes y La Paz. Los consejos de viaje del Gobierno británico para Perú señalan que el mal de altura es un riesgo grave en partes de Perú, como Cusco, Puno, el Cañón del Colca y Kuelap.
Algunos itinerarios conllevan más riesgo que otros. Los CDC indican que volar directamente a destinos por encima de unos 3.400 metros sitúa a los viajeros en una categoría de alto riesgo de mal agudo de montaña, con tasas cercanas al 50% en esas situaciones. En rutas de trekking como el campo base del Everest, la prevalencia puede acercarse al 30% incluso con calendarios de aclimatación estándar.
Qué hacer paso a paso
- Planifica tu ascenso antes de reservar. Los CDC aconsejan evitar pasar de baja altitud (1.200 metros o menos) a dormir a 2.750 metros o más en un solo día. El NHS dice que intentes no viajar de menos de 1.200 metros a más de 3.500 metros en un día. El NHS también aconseja pasar unos días a una altitud inferior a 2.500 metros antes de subir más. Una exposición a gran altitud (>2.750 m) durante ≥2 noches en los 14 días previos al viaje es útil, pero cuanto más cerca de la salida, mejor.
- Escalona la subida. Los CDC dicen que aclimatarse al menos 2 o 3 noches a unos 2.450 a 2.750 metros antes de subir más protege notablemente contra el mal agudo de montaña.
- Limita la ganancia diaria de altitud para dormir. Por encima de 3.000 metros, los CDC recomiendan no cambiar la altitud de sueño más de 500 metros al día y añadir una noche extra por cada 1.000 metros de ganancia de altitud para dormir. El NHS da la misma regla de 500 metros por encima de 3.000 metros.
- Toma días de descanso. El NHS aconseja un día de descanso a la misma altitud cada 3 o 4 días a partir de 3.000 metros.
- Evita los vuelos directos a la altitud si puedes. El NHS dice que intentes no volar directamente a un lugar de gran altitud; si es inevitable, descansa un día antes de subir más. Los CDC señalan que en lugares como Cusco y La Paz los viajeros pueden dormir 1 o 2 noches más abajo que el aeropuerto antes de empezar el ascenso.
- Mantén las primeras 48 horas tranquilas. Los CDC aconsejan hacer solo ejercicio suave durante las primeras 48 horas y evitar el alcohol durante las primeras 48 horas. El NHS dice que no bebas alcohol mientras viajas o escalas. Si normalmente tomas cafeína, los CDC sugieren continuar, para evitar un dolor de cabeza por abstinencia que podría confundirse con un dolor de cabeza por altitud.
- Bebe suficiente agua. El NHS incluye mantenerse hidratado como forma de reducir el riesgo.
- Habla con un médico de cabecera o una clínica de viajes antes de ir, sobre todo si has tenido mal de altura antes o si vas a la altitud rápidamente. El NHS dice que pueden recetarte medicación para ayudar a prevenirla. Los CDC sugieren considerar la acetazolamida para acelerar la aclimatación si el ascenso brusco es inevitable.
- Si aparecen síntomas, deja de subir. Dilo a alguien con quien viajes, descansa a la misma altitud y no subas más. El NHS dice que puedes tomar medicación contra los mareos o analgésicos como ibuprofeno o paracetamol para aliviar los síntomas. Si los síntomas han desaparecido y te sientes mejor, puedes viajar o subir a mayor altitud.
Si los síntomas empeoran o no mejoran después de 1 día, baja a menor altitud si puedes: unos 300 a 1.000 metros menos. Busca ayuda médica de inmediato si tú o alguien que está contigo se encuentra muy mal, está confundido, tiene problemas de equilibrio o coordinación, ve u oye cosas que no son reales, le falta el aire en reposo, tiene tos o tose esputo espumoso o con sangre, tiene la piel, los labios, la lengua o las uñas azules o grises (en piel morena o negra puede ser más fácil verlo en las palmas de las manos o las plantas de los pies), o está muy somnoliento o cuesta despertarlo. Baja a menor altitud de inmediato si puedes.
Costes y tiempos
El principal coste es el tiempo en tu itinerario. Las noches extra a altitud intermedia son la forma más económica de prevención, y los CDC señalan que añadir días extra a un trekking puede hacerlo más seguro y agradable. Incluye esas noches en tu plan antes de reservar vuelos y alojamiento.
La medicación es una decisión de un profesional clínico, no una compra por tu cuenta. Los CDC describen tres niveles de riesgo: con riesgo bajo, no está indicada la profilaxis con acetazolamida, pero los viajeros deben llevar analgésicos de venta libre para el dolor de cabeza y tener acetazolamida para acelerar la aclimatación o tratar el mal agudo de montaña temprano; con riesgo medio, la profilaxis con acetazolamida sería beneficiosa y debería considerarse, y se debe considerar la dexametasona para uso de emergencia; con riesgo alto, se recomienda firmemente la profilaxis con acetazolamida y se debe llevar dexametasona para uso de emergencia. El NHS dice que un médico de cabecera o una clínica de viajes puede recetar medicación preventiva si has tenido mal de altura antes o vas a subir rápido.
Resuelve esto semanas antes de la salida, junto con tus otras revisiones previas al viaje. Para Perú, el Gobierno británico aconseja comprobar las recomendaciones de vacunas y los riesgos para la salud al menos 8 semanas antes del viaje, y señala que el tratamiento médico no está fácilmente disponible y puede ser más difícil de acceder fuera de Lima. También aconseja asegurarte de tener un seguro de viaje adecuado y fondos accesibles para cubrir el tratamiento en el extranjero y la repatriación.
Excepciones y situaciones especiales
Los CDC señalan que los viajeros con la función pulmonar comprometida deben ser cautelosos y que todos los viajeros deben evitar los depresores respiratorios. También aconsejan que las personas con enfermedades crónicas, las que dependen de dispositivos electrónicos, las que tienen dificultad para caminar o las que están médicamente frágiles probablemente no son buenas candidatas para el turismo de aventura. Si tienes una enfermedad cardíaca, pulmonar u otra afección de larga duración, o estás embarazada, habla del viaje con un profesional clínico antes de reservar. Es posible que los viajeros necesiten autorización médica para participar en un viaje. En el caso de viajeros con enfermedades crónicas, los profesionales sanitarios deben considerar cuidadosamente la autorización médica y proporcionar recetas para la medicación habitual. Hay que evaluar a los viajeros por si tienen afecciones que puedan agravarse por peligros ambientales o por el esfuerzo. Comprueba si hay antecedentes de alergias con riesgo de anafilaxia, asma, enfermedad cardíaca, trombosis venosa profunda y embolia pulmonar, diabetes, prótesis articular, dolor dependiente de opioides, enfisema con dependencia de oxígeno, cirugía reciente, apnea del sueño o ictus. Los viajeros con antecedentes previos de enfermedad ambiental podrían tener riesgo de recurrencia. Aconseja a los viajeros que lleven copias electrónicas de su electrocardiograma y radiografía de tórax más recientes, su historial médico y quirúrgico y una lista de medicamentos. Puede ser útil conocer el grupo sanguíneo para viajes a lugares extremadamente remotos o expediciones largas. Advierta a los viajeros que dependen de dispositivos que funcionan con batería sobre la posibilidad de fallo del dispositivo o falta de electricidad y hable sobre la necesidad de un plan alternativo o la posibilidad de que deban evitar por completo el turismo de aventura. Algunas personas con enfermedades crónicas, especialmente las que dependen médicamente de dispositivos electrónicos, las que tienen dificultad para caminar o las que están médicamente frágiles, probablemente no son buenas candidatas para el turismo de aventura. La hidratación, la nutrición y el sueño adecuados pueden escasear, sobre todo con las mayores demandas por el esfuerzo, el terreno y el clima. Durante la planificación, los viajeros deben prestar atención a cómo obtendrán comida, descanso y agua durante el viaje.
Los niños son tan susceptibles como los adultos. Los viajeros mayores tampoco están protegidos, aunque el riesgo es algo menor a partir de los 50 años.
Los viajes de aventura conllevan sus propias necesidades de planificación. Los CDC aconsejan a los viajeros en viajes guiados que pregunten a los organizadores sobre planes de contingencia de emergencia, experiencia de los guías y formación médica, medicamentos y suministros recomendados, botiquines y equipo de seguridad que llevan los guías, y el seguro recomendado. Advierten de que tener un seguro no garantiza el rescate, de que puede que tengas que pagar por adelantado el rescate, la evacuación y la repatriación, y de que las pólizas a menudo excluyen el rescate en zonas salvajes y actividades como el montañismo y el esquí, salvo que añadas una cobertura adicional. Los seguros adoptan muchas formas y varían mucho; tener un seguro no garantiza el rescate. Advierta a los viajeros de que puede que tengan que pagar por adelantado el rescate, la evacuación y la repatriación, sobre todo el transporte aeromédico desde lugares remotos, por lo que deberían llevar una tarjeta de crédito con un límite alto y efectivo de emergencia. La cobertura del seguro puede depender de franquicias, gastos máximos, aprobación del control médico y condiciones preexistentes. Las aseguradoras también podrían no autorizar el transporte aeromédico. Las aseguradoras podrían denegar reclamaciones relacionadas con actos de guerra o disturbios civiles, alcohol o drogas, enfermedades crónicas, salud mental y embarazo. Los viajeros deben leer las pólizas con atención antes de contratar el seguro y de salir de viaje. Tipos de seguro de viaje importantes para el turismo de aventura: las pólizas de expedición integrales pueden incluir servicios de viaje, médicos, rescate, repatriación y seguridad. El seguro de salud nacional puede ser o no válido fuera del país de origen. A menudo, los viajeros deben pagar por adelantado la atención médica y obtener el reembolso de las aseguradoras de salud cuando vuelven a casa. En algunos países de destino hay seguros de rescate a corto plazo a través de empresas locales de rescate en helicóptero, clubes de montañismo y estaciones de esquí. Los seguros de viaje, que a menudo incluyen prestaciones médicas, de cancelación de viaje, evacuación y repatriación, podrían excluir la cobertura de rescate en zonas salvajes y deportes de aventura como el buceo, el montañismo y el esquí. Algunas pólizas de seguro de viaje ofrecen una cobertura adicional para deportes de aventura. Hay pólizas de seguro de rescate en zonas salvajes a través de clubes especializados, asociaciones de actividades al aire libre y profesionales, y organizaciones. Si los viajeros tienen tiempo, deberían considerar completar cursos básicos de soporte vital y primeros auxilios antes de la salida. Los viajeros deben llevar siempre consigo sus tarjetas de crédito, registros de vacunación, dinero, pasaporte y otros documentos, porque podrían necesitar buscar atención médica o evacuar urgentemente sin su equipaje. Los viajeros también pueden guardar copias de seguridad en formato PDF o JPG.
Qué no está confirmado
Los umbrales de altitud y los consejos de ascenso proceden de guías oficiales establecidas y no se espera que cambien. Una fecha a tener en cuenta: la página del NHS sobre el mal de altura se revisó por última vez el 31 de julio de 2023 y su próxima revisión está prevista para el 31 de julio de 2026, así que consulta la página de nuevo antes de viajar por si la información se ha actualizado. Para el riesgo específico de cada país, usa el sitio web TravelHealthPro, que el NHS recomienda para consultar el riesgo de viaje.
¿A qué altitud empieza el mal de altura?
El NHS dice que puedes sufrir mal de altura a gran altitud, normalmente más de 2.500 metros sobre el nivel del mar. Los CDC dicen que cualquier viajero no aclimatado que vaya a dormir a 2.450 metros o más, y a veces menos, corre riesgo.
¿Cuánto duran los síntomas?
El NHS dice que los síntomas suelen empezar entre 6 y 10 horas después de estar a gran altitud y normalmente mejoran en 1 a 3 días con descanso. Si empeoran o no mejoran después de 1 día, baja a menor altitud si puedes, unos 300 a 1.000 metros menos.
¿Puedo simplemente tomar medicación en lugar de aclimatarme?
Las decisiones sobre medicación corresponden a un médico de cabecera o una clínica de viajes. Los CDC explican cuándo no está indicada la profilaxis con acetazolamida, cuándo sería beneficiosa y cuándo se recomienda firmemente, según tu categoría de riesgo. El ascenso gradual sigue siendo la base de la prevención.
¿Estar en forma me protege?
No. Los CDC afirman que el entrenamiento y la forma física no influyen en el riesgo, y que la susceptibilidad es en parte genética y no existe una prueba sencilla de cribado.
¿Cuándo debo buscar ayuda médica en la altitud?
De inmediato, si tú o alguien que está contigo se encuentra muy mal, está confundido, tiene problemas de equilibrio o coordinación, alucinaciones, falta de aire en reposo, tos o esputo espumoso o con sangre, piel, labios, lengua o uñas azules o grises, o está muy somnoliento o cuesta despertarlo. Baja a menor altitud de inmediato si puedes.
Esto es solo orientación general. Pregunta a un médico, farmacéutico o clínica de viajes sobre tu situación concreta, idealmente semanas antes de viajar.
Fuentes
- NHS — Mal de altura (consultada el 15 de octubre de 2026)
- CDC Yellow Book — Viajes a gran altitud y mal de altura (consultada el 15 de octubre de 2026)
- CDC Yellow Book — Turismo de aventura (consultada el 15 de octubre de 2026)
- UK Foreign, Commonwealth & Development Office — Consejos de viaje al extranjero: Perú — Salud (consultada el 15 de octubre de 2026)
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